Poemas de Diciembre, 2009
Diciembre 30, 2009 a las 20:13 pm
Nosotros Venceremos
Nosotros triunfaremos
contra el odio, con amor
la pasión de Jesús
nos sostendrá.
Nosotros venceremos
injusticia y violencia enfrentaremos
la verdad es nuestra espada
nuestro escudo es el señor.
Algún día será Cristo vendrá
nosotros venceremos
la pobreza combatiremos
con misericordia y caridad
la divina providencia nos proveerá.

Nosotros venceremos
en el fuego caminaremos
en las llamas alabaremos
como los santos al señor
algún día será Cristo vendrá.
Nosotros venceremos
la tristeza erradicaremos
con alegres cantos al señor
y con paz verdadera
en el corazón.
Nosotros venceremos
no claudicaremos nuestra meta
es ver el rostro del señor
algún día será Cristo venció
Nosotros venceremos
Autor: Juan Manuel Zepeda
Diciembre 30, 2009 a las 20:06 pm
El Peso de mi Cruz me ha Vencido
Siento un gran peso sobre mis espaldas,
casi no puedo caminar
mis rodillas se doblan,
temblores invaden todo mi cuerpo
me siento desfallecer.
Me encuentro entre los muertos
mis huesos ya no tienen fuerza,
siento que se quiebran
mis ojos han perdido su brillo.
Mis pensamientos solo son
sombras que se transforman en
fantasmas de desolación
mi garganta, atrofiada por la angustia
solo balbucea palabras incoherentes.

Casi no duermo y en mi insomnio
me pongo a rezar
amanece y sigo rezando,
¡aclamo a Dios y a su infinita misericordia!
¿Que vamos a comer este día Señor?
¿Quién vendrá a socorrerme?
¿De dónde saldrá el sustento de hoy?
Y al atardecer la angustia es más fuerte,
corro a la iglesia y de rodillas, en el santísimo.
Hablo con mi Dios
padre dame fortaleza, creo en ti,
confió en ti y espero en ti
Y después de sollozos, gemidos y
rezos entre cortados entendí.
El peso de la cruz nos vence
¡cuando, no invitamos a Jesús
para que sea nuestro cirineo!
Autor: Juan Manuel Zepeda
Diciembre 30, 2009 a las 19:56 pm
Poema Pecador Perdonado
Soy yo Señor Jesús
el que toca a tu corazón
soy el que tantas veces has llamado a su puerta
el que huyendo De ti Refugio se en mundanos goces.
Soy aquél, que con su
comportamiento tantas veces te ha ofendido
el que tus mandatos deja en el olvido
el que topa con roca en repetidas veces
el que liberas por amor de la tumba bien seguido.
Soy tu hijo el prodigo
soy tu oveja perdida entre collados
aquel ciego de alma y a tu palabra sordo
aquel mudo de verdades y de pensamientos cojos.
Hoy vuelvo a ti Señor
con el hueco entre manos vacío
con mi incienso apagado mi orgullo desbastado
mi alma vacía y mi rostro avergonzado.
Nada Para ofrecerte, tengo Señor
solo cargas, que he merecido
por mis maltratos, desafíos
demasiado erros y egoísmos.
Sacos repletos de improperio te ofrendo
canastas atestadas de insensatas palabras
rebosadas carretas con acciones malas.

Esta es mí ganancia Señor
y estos son mis premios
por malgastar todos tus talentos
que un día muy ufano os demande como legado.
Apelo a tu infinita misericordia Padre mío
pues tu hijo llamarme no merezco
he pecado contra cielo lo malo a tus ojos cometí.
Endulza con tu miel mis palabras
pon en mí la ternura de tu mirada
suaviza las arrugas de mi rostro
dame pureza de corazón.
Tiñe de blanco estas mis culpas purpuras
y no me trates según la gravedad de mis faltas
lávame de fondo todos mis delitos
no me abandones a mi suerte mi señor.
Únanse alma mía, espíritu y corazón
y al unísono con mi cuerpo, alabemos al señor
cantémosle, dancémosle alegrémonos en él
pues ha llegado a sus oídos mi clamor.
El dios misericordioso a hablado a mi favor
la gracia a sus ojos me ha concedido
me ha otorgado su victoria
me ha indultado su perdón.
Autor: Juan Manuel Zepeda
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